Los Primeros Descubrimientos

Los Primeros Descubrimientos
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Desde 1781 en adelante, la resistencia al movimiento de Adam Weishaupt comenzó a crecer. El primer ataque oficial contra el Illuminati fue hecho en 1783, hace 215 años. Un Candidato rechazado, el editor Johann Baptist Strobl de Munich, fue el primero en dar la alarma. Weishaupt declaró inmediatamente que el hombre era un calumniador ignorante, áspero en modales y discurso.

Pero otros vinieron detrás de Strobl: los profesores Westenrieder and Danzer también advirtieron sobre la verdadera actividad del Illuminati, según “Vagledning for frimurare” / “Guía para los Francmasones”, Estocolmo, 1906, pág. 166. La Duquesa María Anna y el profesor Joseph Utzschneider en la Academia Militar en Munich (quién había dejado el Illuminati en 1783) también salió con advertencias públicas.

En 1784 la Orden tenía ya 3.000 miembros esparcidos sobre Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Polonia, Hungría e Italia. Eventualmente, varios miembros dejaron la organización: Zaupser y los profesores Grunberg, Renner y Cosandey de Munich. El 1º de julio de 1784 inclusive von Knigge dejó todas sus responsabilidades dentro de la Orden debido a un conflicto con Weishaupt.

Este último, aunque aceptó totalmente el pulido plan de reformas de Philo (von Knigge), aún deseaba hacer agregados y cambios aquí y allí. Philo retornaría más tarde.

La empresa de Strobl comenzó a publicar varias piezas polémicas apuntadas al Illuminati. Es suficiente mencionar: “Babo, Gemalde aus dem menschlichen Leben” (“Babo, Impresiones de la Vida Humana”). Estas publicaciones trabajaron con el efecto planeado. Cuando un regente más conservador y patriótico, el Duque Charles Philipp Theodore (1724-1799), alcanzó el poder en Baviera, emitió una prohibición sobre las sociedades secretas el 22 de junio de 1784. Los Illuminati y los francmasones cerraron sus Logias.

Los francmasones buscaron defenderse públicamente. Los Illuminati incluso ofrecieron presentar todos sus documentos y dejar que ellos fueran sometidos a un juicio público pero nada ayudó.

El 11 de febrero de 1785, Weishaupt fue despedido y le fue prohibido vivir en Ingolstadt y Munich. Al mismo tiempo, la universidad fue informada que Weishaupt sería arrestado. El 16 febrero, entró en la clandestinidad y fue ocultado por su hermano en el Illuminati, Joseph Martin que trabajaba como cerrajero. Después de unos días, huyó de Ingolstadt a Nuremberg vistiendo la ropa de trabajo de un artesano. Se quedó en Nuremberg un corto tiempo y luego viajó a la ciudad libre de Regensburg dónde él continuó sus actividades, pero entonces ocurrió un golpe del destino que puso a la policía tras las huellas del Illuminati. (Condesa Sofia Toll, “Los Hermanos de la Noche”, Moscú, 2000, pág. 291.) Durante la investigación, aparecieron más y más horribles evidencias contra el Illuminati, pero ellos continuaron sus actividades a pesar de la prohibición. Por consiguiente, el 2 de marzo de 1785, fue emitido un extenso decreto qué hizo posible la confiscación de los recursos del Illuminati.

El 20 de julio de 1785, el mensajero del Illuminati, Jakob Lanz (quién trabajaba como sacerdote) fue impactado por un rayo en Regensburg y murió. Weishaupt estaba junto a él. Lanz pensaba viajar hacia Berlín y Silesia y recibió las últimas instrucciones de Weishaupt antes del accidente y su muerte. Había cosido una lista de los Illuminatis y algunos papeles comprometedores en la túnica sacerdotal.

Weishaupt no supo de esto y cayó víctima de su propia conspiración. (Condesa Sofia Toll, “Los Hermanos de la Noche”, Moscú, 2000, pág. 291.) La policía local encontró otros importantes documentos en la casa de Lanz, incluyendo detalladas instrucciones para la planeada revolución francesa. Algunos de los papeles iban dirigidos al Gran Maestro de la Logia Gran Oriente en París. Todo fue entregado al gobierno Bávaro y el 4 de agosto de 1785 fue emitida una nueva prohibición de las sociedades secretas.

El 31 de agosto, se emitió una orden para arrestar a Weishaupt. Un precio fue puesto sobre la cabeza de Adam Weishaupt en Baviera. Weishaupt huyó a Gotha dónde los llluminatus, Ernst, el Gran Duque de Saxe-Gotha, podría protegerlo.

Él le dio a Weishaupt el título de Concejero Privado, dándole un santuario.

Weishaupt se quedó en Gotha para el resto de su vida. Murió el 18 de noviembre de 1830. Un busto de él está expuesto en el Museo Germánico de Nuremberg.

La policía comenzó a buscar a los miembros conocidos de la Orden. El Illuminati había logrado infiltrar muchos puestos importantes en la sociedad. Por esta razón la investigación policial era muy lenta. El allanamiento a la casa de Zwack que tenía una ligazón directa a los documentos secretos del Illuminati encontrados en la casa de Lanz, fue realizado sólo un año y dos meses después que Lanz fue impactado por el rayo.

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El 11 y 12 de octubre de 1786 ellos allanaron la casa del Dr Franz Xaver Zwack (Cato) en Landshut, dónde el Illuminati guardaba sus documentos más importantes. Al año siguiente el castillo del Barón Bassus (Hannibal) en Sandersdorf también fue allanado y la policía confiscó aún más documentos acerca de la conspiración del Illuminati contra el mundo entero.

En estos documentos que yo estudié cuidadosamente en el verano de 1986 en el archivo de Ingolstadt, estaban los planes que fueron diseñados para una revolución global y estos documentos declaran claramente que esta operación destructiva iba a ser el trabajo de sociedades secretas.

Varios hombres importantes en Ingolstadt y Baviera perdieron sus puestos, algunos incluso fueron encarcelados o expulsados del país – pero algunos de aquellos involucrados eran tan poderosos que se salvaron del castigo merecido. Los francmasones no creyeron haber recibido un juicio justo, cuando no se permitió algún tipo de defensa.

En el otoño de 1786, el miembro del colegio electoral, Karl Theodor, demandó que el Illuminati cesara sus actividades. Ellos no lo hicieron.

En 1786, se publicaron dos libros notables sobre el Illuminati: “Drei merkwurdige Aussagen” (“Tres Notables Testigos” en que los Profesores Griinberg, Cosandey y Renner testificaron) y “Grosse Absichten des Ordens der Illuminaten” (“Grandes Propósitos de la Orden de los Illuminati”) con el testimonio del Profesor Joseph Utzschneider.

Después de un larga investigación, el Elector ordenó dos trabajos que contienen documentos secretos confiscados que fueron impresos bajo los títulos: “Einige Originalschriften des Illuminaten-Ordens” y “Nachtrag von weitern Originalschriften” (“Algunos Documentos Originales de la Orden de los Illuminati” y “Suplemento extenso de Documentos Originales). Estos libros se enviaron a los gobiernos en París, Londres y St. Petersburgo, pero no se tomaron en serio (hasta que fue demasiado tarde). Johann Baptist Strobl también imprimió una nueva colección de documentos acerca del Illuminati en 1787.

Según la “Guía para los Francmasones”, Weishaupt, von Knigge, Bode y los otros “los más distiguidos Illuminati” eran hombres nobles, honestos y bien-intencionados que aspiraban hacia la bondad y la justicia. Algunas personalidades culturales de muy alto nivel permitieron ser engañados por la hábil propaganda de los Illuminati. Adam Weishaupt, como propagandista experimentado, había escrito previamente los libros “Una Disculpa para el Illuminati” (1786) “Das Verbesserte System der Illuminaten” / “El Sistema mejorado del Illuminati” (1788), y “Spartacus y Philo” (1794), y otros.

Cuando los Illuminati fueron prohibidos el 4 de agosto de 1785, Zwack huyó a Augsburg y desde allí a Weslar. Después de la muerte del Elector, Zwack volvió a Baviera dónde él se reintegró como funcionario. Von Knigge viajó a Bremen dónde murió como funcionario británico el 6 de mayo de 1796. Muchos otros miembros fueros despedidos de sus puestos. Todo esto según el Gran Maestro del lluminati, Leopold Engel.

Incluso el gran poeta, Johann Wolfgang von Goethe llegó a ser francmasón en 1780 y se unió al Illuminati en algún momento después de los 80. Su seudónimo dentro del Orden era Abaris. (“Geschichte des Illuminaten-Ordens” / “Historia de la Orden del Illuminati” por Leopold Engel, Berlín, 1906, pag. 355-356). pero eventualmente pudo ver a través del engaño.

El Illuminatus Goethe escribió a Bode, un compañero miembro, el 22 de junio de 1784: “Créame, nuestro mundo moral está minado por túneles subterráneos, sótanos y cloacas, tal como es normalmente un pueblo grande, sin que alguien esté normalmente pensando en sus conexiones. Es comprensible para mi o para cualquier otra persona ilustrada si a veces el humo sube de una rotura o si se oyen voces extrañas … ”

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