El Trasfondo Ideológico del Terror

El Trasfondo Ideológico del Terror
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leninCompare los crímenes mencionados en el capítulo anterior con la lectura del Antiguo Testamento de las masacres del Rey David de poblaciones de civiles completas, de un pueblo enemigo (“así lo hizo él con todas las ciudades de los hijos de Ammon“).

Él los “cortó con sierras y flechas de hierro y hachas” y “les hizo atravesar el fuego de los hornos de ladrillos“.

Después de la Segunda Guerra Mundial, este texto fue cambiado en la mayoría de las Biblias europeas. Ahora, muchas Biblias declaran que las personas fueron ‘puestas a trabajar’ con las herramientas mencionadas y que estaban ocupadas aprendiendo a hacer ladrillos – algo que los habitantes habían estado haciendo continuamente ya durante varios miles de años. (Esto se encuentra en: 1- Samuel, 12:31, y en 1- Crónicas 20:3.) Los terribles crímenes de los judíos extremistas en Rusia fueron cometidos en el verdadero espíritu del Antiguo Testamento (Biblia del Rey James): El dios de los Israelitas exige el asesinato masivo de Gentiles (es decir los goyim = los no-judíos), incluyendo las mujeres y niños. (Deuteronomio, 20:16.) Yahweh desea extender el terror entre el Gentiles (Deuteronomio, 2:25).

Yahweh exige la destrucción de otras religiones (Deuteronomio, 7:5).

Los judíos pueden dividirse el botín de los despojos (Isaiah, 33:23).

Los judíos pueden hacer sus esclavos a los Gentiles (Isaiah, 14:2).

Aquellos que se negaran a servir a los judíos perecerán y se pudrirán (Isaiah, 60:12).

Los Gentiles serán obligados a comer su propia carne (Isaiah, 49:26).

Volviendo al terror Bolchevique: para controlar el odio del pueblo por sus torturadores y verdugos judíos, las personas sospechosas de tener una actitud antisemita también fueron ejecutadas.

Aquellos en posesión del libro los “Protocolos de los Sabios de Sión” fueron ejecutados en el acto.

Al final de marzo de 1919, Lenín fue obligado a explicar: “Los judíos no son los enemigos de la clase obrera… ellos son nuestros amigos en la lucha por el Socialismo.” Pero las personas odiaban precisamente ese Socialismo y a aquellos que practicaron el terror en su nombre.

La pasión de Vladimir Ulyanov fue matar a tantas personas como fuese posible sin pensar en las consecuencias. Por supuesto, él nunca se preguntó si era posible construir un estado en la violencia y el mal.

Lenín mostró el mismo tipo de irreflexión que en el río Yenisei, dónde había cargado su bote con tantos conejos asesinados, con sus cabezas aplastadas, que el bote se hundió bajo el peso. En agosto de 1991 el estado-bote que Lenín había lanzado, se hundió. ¿Qué otra cosa podía esperarse? A principios de los 1920, ya había 70.000 prisioneros en 300 campos de concentración, según “La Revolución Rusa” de Richard Pipes en la Universidad de Harvard, aunque en la realidad había probablemente muchos más. Fue de esta forma que Lenín construyó su archipiélago de GULAG.

Lenín a menudo demostraba miopía política o la estupidez completa. Por ejemplo, odiaba el ferrocarril. Según él, el ferrocarril era sólo conveniente para la civilización culta en los ojos de profesores burgueses. En la opinión de Lenín, las vías férreas eran una arma con la cual se podían suprimir millones de personas. (“Collected Works”, 2da edición, Vol. 19, pág. 74.) Esta cita no fue dada a conocer a los obreros en la vía férrea de Baikal-Amur para que la leyeran en sus barracas.

En 1916, Lenín afirmó que el capitalismo podría morir muy pronto. Su Comunismo cayó primero.

Lenín no estaba en lo más mínimo interesado en la herencia cultural del mundo.

Nunca visitó el Louvre mientras estuvo en París. En 1910 llamó a París: un agujero despreciable. La revolucionaria judía, María Essen, en su libro “Memorias de Lenín” (parte 1, pág. 244) confirma que Lenín jamás visitó museos o exhibiciones. Gorky, sin embargo, le obligó a que visitara el Museo Nacional de Nápoles. Él evitaba los barrios de los obreros de pueblos. (Paul Johnson, Times” “Modernos, Estocolmo, 1987, pág. 82.) De hecho, Marx había dicho que los obreros eran el ganado tonto.

A Lenín no le gustaba escuchar música. ¿Por qué desechar el tiempo en tal basura? En su opinión, la música despertaba pensamientos hermosos innecesariamente.

Esto fue por qué no quiso que nadie más escuchara o hiciera música, y menos de todas ella, la ópera.

El intérprete de Stalin, Valentin Berezhkov, revela en su memorias que Lenín quiso cerrar el Teatro Bolshoi en Moscú, ya que la clase obrera no tenía necesidad de óperas. Sólo cuando se le explicó a Lenín que la música de ópera era una parte de la cultura rusa, cedió de mala gana. Él había visitado el Teatro de Artes sólo unas pocas veces, afirma Anatoli Lunacharsky que también confirmó que Lenín era completamente ignorante en arte.

Lenín enfatizaba que el arte debe utilizarse para propósitos de propaganda. El propósito de las artes y la cultura era, según Lenín, para servir al Socialismo, nada más. Esto fue por qué muchos judíos ocupados en el arte abstracto y otros payasos en arte fueron inmediatamente empleados, entre otros Vasili Kandinsky, Kazimir Malevich e Isaac Brodsky, para hacer brillar todos los espacios públicos con los símbolos, eslóganes y carteles comunistas. Proletkult (la cultura del proletariado = la no cultura) fue fundada bajo las órdenes de Lenín.

Más tarde, fueron usados métodos represivos para establecer el realismo socialista – la violación de las artes en público. De esta forma las artes aristocráticas nobles se destruyeron. A la cabeza de los decadentes pintores de carteles judíos estaba el francmasón Marc Chagall, que durante un tiempo actuó como Comisario de Arte en Vitebsk.

Las campañas de elecciones eran un método no científico, pensaba Lenín. Al mismo tiempo juzgaba incorrectamente la situación política. Lenín dijo “No puede venir una guerra mundial” en Cracovia en 1912. (“Collected Works”, 4ta edición, Vol. 16, pág.

278.) Sin embargo, aún cuando “el gran líder” del proletariado lo intentó arduamente, nunca pudo aprender a usar una máquina de escribir. (Oleg Agranyants, “Que debería hacerse?”, Londres, 1989.) Odiaba a todos los intelectuales; quizás éste fue el resultado de un complejo de inferioridad.

Anatoli Lunacharsky (en la realidad Bailikh Mandelstam), Comisario del Pueblo para los Asuntos de Educación, 1917-29 y miembro de la Logia del Gran Oriente, recordó cómo Gorky se había quejado a Lenín en 1918 del encarcelamiento de los mismos intelectuales que habían ayudado a Lenín y sus compañeros antes en Petrogrado. Lenín contestó con una cínica sonrisa: “Sus casas deben ser allanadas y ellos encarcelados, precisamente por eso, porque ellos son personas buenas. Siempre mostrarán compasión con los oprimidos. Siempre estarán contra la persecución. Por esto son sospechosos ahora de dar albergue a cadetes y Octobristas.” (Colección “Lenín y laCheka”, Moscú, 1975.) Según Lenín, no existía ningún inocente entre los intelectuales. Todos ellos eran los principales enemigos del Comunismo. Estaban en contra o eran neutrales. Siempre simpatizaban con aquellos que eran perseguidos en el momento.

Contestando una carta a M. Andreyeva el 19 de septiembre de 1919, Lenín fue honesto en admitir: “No encarcelar a los intelectuales sería un crimen”. Lenín pensaba que ellos estaban en posición de ayudar a la oposición y eran por consiguiente, potencialmente peligrosos.

El primer objetivo de Lenín era exterminar el sector más inteligente de la población rusa. Cuando los gigantes se han ido, los enanos pueden tener fiestas. Los Chekistas normalmente inventaban los cargos contra los intelectuales. A veces Lenín soltó a un científico que él necesitaba especialmente.

Maxim Gorky acostumbraba a hacer encuestas.

Lenín hábilmente utilizaba a Gorky como autor famoso y popular, ya que lo necesitaba por razones de propaganda. Por ello es que a veces soltó a ciertos intelectuales que Gorky quiso librar de las garras de la Cheka. Después, Lenín comenzó a utilizar sistemáticamente el conocimiento de científicos encarcelados para sus propios propósitos.

Lenín empezó la persecución de intelectuales inmediatamente después de su llegada al poder. Los llevó a la muerte por hambre o les obligó a que emigraran, o encarceló o les asesinó. Así, dio órdenes para asesinar a cientos de miles de intelectuales. En una carta a Maxim Gorky del 15 de septiembre de 1919, él llamó a los sabios “mierda”. También llamó a los intelectuales rusos espías que pensaban llevar a los estudiantes jóvenes a la destrucción. El 21 de febrero de 1922, ordenó el despido de 20 a 40 profesores de la Universidad Técnica de Moscú, ya que ellos están “haciéndonos tonto”.

El 10 de mayo de 1922, emitió un decreto que ordena que los intelectuales rusos deben ser expulsados sistemáticamente del país por vía del Control de Pestes. Pidió que este decreto se guardara en secreto.

Entre el 16 y el 18 de septiembre de 1922, “160 de los más activos ideólogos burgueses fueron expulsados por decreto gubernamental. Entre éstos estaba León Karsavin, Rector de la Universidad de Petrogrado y Novikov, Rector de la Universidad de Moscú. También expulsó a Staranov, Decano del departamento de matemática en la Universidad de Moscú, también estaban Biólogos famosos a nivel mundial, Zoólogos, Filósofos, Historiadores, Economistas, Matemáticos, varios Escritores y Publicistas.

Filósofos como Nikolai Berdyayev, Sergei Bulgakov e Ivan Ilyin, así como también pueden mencionarse a Vladimir Zvorykin y al escritor Ivan Bunin que recibió el Premio Nóbel de Literatura en 1933. No había ningún nombre importante entre éstos, si se le cree a la policía política (GPU).

Los bolcheviques callaron el hecho que casi todos aquellos expulsados pertenecían a varias sociedades secretas, entre otras, a Light Blue Star.

Trotsky exigió ya en 1918, que la Cheka deje tranquila a esta organización.

De esta forma Lenín drenó el país de sus mentes más finas. En el futuro, Lenín logró purgar a Rusia casi completamente de sus personas educadas, sabias y libre pensadores. Los peores comenzaron a gobernar sobre los mejores de aquellos que todavía quedaban. Lo que había sido considerado ahora como erróneo durante siglos, ahora se transformaba en una virtud.

De esta manera, Lenín introdujo el derecho a la deshonestidad.

Lenín se volvió completamente embriagado con la posibilidad de asesinar y saquear con total impunidad. ¡En lugar del palabra “saquear”, él prefería “confiscar”, “incautar”, “tomar y no devolver”, ¡tal como un verdadero bandido!. Escribió: “No quiero creer que usted muestra alguna debilidad confiscando la riqueza.” (Lenín, “Collected Works”, 2da edición, Vol. 29, pág. 491.) Adolecía de misericordia por la gente común; no le importaba su destino. Al mismo tiempo, constantemente controlaba la eficacia de los Chekistas. El 2 de abril de 1921 de abril, ordenó una disminución en el número de bocas a alimentar en las fábricas.

Quería decir que aquellos en exceso debían ser ejecutados.

Un verdadero terrorista; Lenín ordenó que los Bolcheviques debían tomar rehenes que debían ser ejecutados implacablemente si no se lograba el objetivo.

Ordenó que se debían tomar rehenes en todas las expediciones de saqueo. Esos rehenes serían asesinados si no se entregaban las riqueza y posesiones a los Guardias Rojos, o si fuese hecho cualquier intento por ocultar cualquier parte de sus riquezas.

En un futuro, de cualquier forma, todos los ciudadanos soviéticos se transformaron en rehenes, encerrados en un ghetto amurallado por una cortina de
hierro. Aquellos que pudieran representar una amenaza al dominio de los Bolcheviques fueron aislados dentro del ghetto, en los campos de concentración. Lo siguiente puede leerse en “La Decisión en el Terror Rojo”, 5 de septiembre de 1918: “La República Soviética debe librarse de los enemigos de clase aislándolos en campos de concentración…” (“Decretos del Poder Soviético” soviético, Moscú, 1964, pág. 295.) El escritor Maxim Gorky que era bien consciente de la intolerancia de Lenín, lo caracterizó de esta manera: “Lenín no fue ningún mago todo poderoso, sino un fanfarrón de sangre fría que no le importaba ni el honor ni la vida de los proletarios.” La fuente: El artículo de Gorky “A la Democracia”, publicado en el periódico Novaya Zhizn, No. 174, 7 (20) de noviembre de 1917.

Cuando el judío Vladimir Bonch-Bruyevich, un socio muy cercano de Lenín, trató de refrenarlo un poco, creyendo que el principal revolucionario provocaría la destrucción total de Rusia si él no fuera detenido, Lenín contestó: “Escupo sobre Rusia, porque soy un Bolchevique.” (Igor Bunich, “El Partido del Oro”, St. Petersburgo, 1992, pág. 17.) Esta expresión también se transformó en un eslogan para los otros bolcheviques principales y Rusia se convirtió en un estado de bandoleros.

El “socialismo es la ideología de la envidia”, declaró el filósofo Nikolai Berdyayev en 1918. Si él hubiera dicho esto abiertamente, habría recibido un disparo en el acto.

Esto era verdad, ya que Lenín, después de aprovecharse de la envidia de los obreros y de los campesinos pobres, comenzó despiadadamente a eliminar a aquellos que le resistieron, de la misma forma como cuando apaleó a los conejos.

Dio las órdenes para disparar contra los obreros si era necesario, lo cual realmente sucedió cuando pacíficos manifestantes en Astracán fueron baleados en marzo de 1919. Dos mil obreros fueron asesinados. (Igor Bunich, “El Partido del Oro”, St.

Petersburgo, 1992, pág. 58-59.) En Yekaterinoslavl, cien obreros que construían el tendido del ferrocarril fueron asesinados a tiros por haber intentado organizar una huelga. El tiroteo de obreros de esta forma continuó hasta la mitad de abril de 1919.

En los primeros tres meses de 1919, 138.000 obreros fueron fusilados. Los Bolcheviques finalmente, lograron aniquilar a casi todos los mejores trabajadores.

Los activistas entre los trabajadores también recibieron disparos durante el reino de Nikita Khrushchev. Los soldados soviéticos dispararon a 80 manifestantes en Novocherkassk, cerca del Mar Negro en junio de 1962.

Fue Lenín quien introdujo el método de matar a las personas en el acto.

Clasificó a los hombres de negocios rusos como enemigos del pueblo y entonces dio las órdenes para que ellos fueran muertos a tiros por especuladores. Los Chekistas usaron ciertos trucos para atraer a sus víctimas a su lugar de ejecución. 2.000 oficiales zaristas fueron llamados a un teatro en Kiev para un control de papeles de identidad.

Todos fueron ejecutados sin misericordia. Otros 2.000 fueron ejecutados en el acto en Stavropol. Lenín animaba que los soldados mataran a sus oficiales, que los obreros mataran a sus ingenieros y directores, que los campesinos mataran a sus hacendados.

Hacia el fin de 1922, virtualmente no había casi personas inteligentes en Rusia, y los pocos que quedaban no tenían ninguna posibilidad de publicar o dar a conocer de otra formas sus ideas. El gran escritor Mikhail Bulgakov pudo hablar abiertamente después de la muerte de Lenín, el payaso agitador Vladimir Mayakovsky (de extracción judía) inmediatamente amenazó: “Fue por pura suerte que permitimos a Bulgakov chillar, y eso fue lo que él hizo, para deleite de la burguesía. Pero esa fue la última vez“. Luego los burócratas judíos atormentaron a Bulgakov hasta el fin de sus días. “Todo se ha prohibido. Me han aplastado, perseguido y estoy totalmente solo“, escribió en una carta a Gorky. 13 de los 15 críticos de Bulgakov eran judíos. (Dagens Nyheter, 10 de agosto de 1988.) Muchos poetas perecieron bajo Lenín. Entre aquellos ejecutados estaba el poeta de 35 años, Nikolai Gumilev, asesinado el 21 de agosto de 1921. Fue Grigori Zinoviev quien dio la orden para ejecutar a Nikolai Gumilev.

Al principio de la Nueva Política Económica, Lenín estaba descontento que el terror debía ser refrenado, pero prometió continuar más intensivamente en el futuro. “Es el error más grande creer que la NEP significa el fin del terror. Continuaremos el terror después, y también el terror económico“, escribió Lenín a León Kamenev (en la realidad Rosenfeld) el 8 de marzo de 1922.

En su niñez, al pequeño Vova Ulyanov le gustaba mangonear y aterrorizar a la más pequeña de sus hermanas, Olga. También le gustaba destruir sus juguetes.

Lenín estaba sumamente disgustado con los resultados de la agitación para la revuelta de los campesinos en 1905: “Desgraciadamente, los campesinos destruyeron sólo una decimoquinta parte de las propiedades; sólo un decimoquinto de lo que ellos deberían haber destruido.” (Lenín, “Collected Works”, 2da edición, Vol. 19, pág. 279.) En Francia, los “revolucionarios” Jacobinos habían pedido que los campesinos destruyeran los castillos y feudos.

Lenín también ordenó que las iglesias fueran saqueadas y destruidas. De esta forma colectó 48 mil millones rublos en oro. (“A la Luz de Día” de Vladimir Soloukhin, Moscú, 1992, pág. 59.) El monasterio Solovetsk se convirtió en un campo de concentración. De la misma forma, los museos fueron saqueados y el botín pasó de contrabando al extranjero. La colección de cuadros de Rembrandt más grande en el mundo fue mantenida en la Ermita (monasterio), pero ésta fue vendida, tal como todos los tesoros de arte de las mansiones rusas.

El 7 de noviembre, Lenín dijo en un discurso al pueblo ruso: “Ustedes deben prepararse para sacrificar todo para conquistar el mundo!” Lenín nunca quiso alcanzar la verdad a través de la discusión. Sólo estaba interesado en dar fuerza al objetivo de su organización delictiva a través del engaño, el saqueo y los asesinatos. Ya que el pueblo ruso se negó a aceptar el demente sistema de los Bolcheviques, fueron forzados a liquidar a una tercera parte de la población, escribió el escritor Vladimir Soloukhin en el periódico Ogonyok en diciembre de 1990.

Vladimir Lenín copió muchos de los métodos de Sergei Nechayev, terrorista anarquista (1847-82), quién tenía los planes para introducir las barracas – Comunismo en Rusia. Lenín llamó a su propio método “guerra-comunismo”.

Nechayev había trabajado con el Illuminatus Mikhail Bakunin. Debido a la influencia de Bakunin, Nechayev llegó a creer que todo era moralmente justificable para un revolucionario. Incluso recomendaba unirse a los delincuentes, que también podría decirse, pertenecen a los verdaderos revolucionarios. Esta idea se volvió la base de las tácticas posteriores de Lenín. Mao Tse Tong (China) también usó estas mismas tácticas.

Nechayev había tomado parte en los disturbios estudiantiles en 1868 e intentó preparar una organización terrorista llamada “El Hacha” o “El asentamiento del Pueblo” en Moscú al año siguiente. Él fundó más tarde el grupo terrorista “Infierno” en el cual, el terrorista marxista, Nikolai Fedoseyev (1871-1898), se transformó más tarde en figura importante.

Este último envenenó a su padre para donar su herencia a la actividad revolucionaria. Fedoseyev fundó los primeros clubes Marxistas en Kazan. Uno de los miembros de éstos fue Vladimir Ulyanov (Lenín), quién se unió en 1888. (La Colección “Chernyshevsky y Nechayev”, Moscú, 1983.) Sergei Nechayev escribió “El Catecismo de la Revolución” en 1868-69 en la cual afirmaba: “Existe una necesidad de conspiradores con disciplina de hierro para que la revolución pueda tener éxito. Éstos deben incluso espiar sobre sus camaradas y deben informar cada acto sospechoso“. De esta manera, Nechayev personalmente organizaba el asesinato de algún miembro crítico. Después de esto, huyó al extranjero en 1872. La policía suiza lo extraditó a Rusia en el mismo año, y él fue sentenciado a 20 años de trabajos forzados.

En su “Catecismo de la Revolución” Nechayev enfatizaba que un revolucionario debe ser despiadado contra toda la sociedad, sobre todo contra los intelectuales. Pero también debe aprovecharse del fanatismo de los terroristas individualistas. Estos se dejarían o se destruirían después según la necesidad. Tal como sabemos, Stalin comenzó a liquidar a los terroristas social-revolucionarios – todo en línea con las instrucciones de Lenín.

La canción infantil muy conocida en alabanza de Lenín dice así: “El gran Lenín era tan noble, considerado, sabio y bueno.” Pero el “buen” Lenín no se preocupó de las condiciones de vida del pueblo. Odiaba a los niños. Lenín sólo estaba interesado en su propio poder y bienestar. También se preocupaba que su banda de bandoleros viviera bien y también sus parientes.

Lenín organizó fiestas para sus parientes en varios manantiales de agua mineral, todo esto lo pagaba el estado y les daba subsidios estatales. Existe evidencia escrita de cómo Lenín le pide a Sergo Ordzhonikidze cuidar de su amante Inessa Armand de la mejor manera posible cuando ella llegó a Kislovodsk.

El primer teléfono especial le fue dado a la misma “camarada Inessa”. Fue Lenín quien introdujo los privilegios de la Nomenclatura, aunque cambió la vida de personas normales en una clara pesadilla.

Puede mencionarse aquí que, cuando Lenín pasó 14 meses en una cárcel en St.

Petersburgo en 1895-96, recibió las comidas directamente de un restaurante. También pidió agua mineral especial desde una farmacia.

Como dictador, los feos atributos de Lenín salieron al frente. Guardó su fortuna personal que había ganado, el arte saqueado, valores y joyas que él había vendido, en un banco suizo. En 1920 solamente, Lenín transfirió 75 millones de francos suizos a su cuenta. (Igor Bunich, “El Partido del Oro”, St. Petersburgo, 1992, pág. 83.) Esto fue confirmado por el New York Times en el mismo año. El mismo periódico escribió el 23 de agosto de 1921 que el camarada León Trotsky tenía dos cuentas de banco, personales, en los Estados Unidos, en las cuales tenía un total de 80 millones de dólares. Entretanto, Lenín afirmaba que no había dinero para ayudar a los hambrientos o para apoyar la cultura. Según el mito, Lenín pensaba sólo en los otros.

Lenín había antes robado dinero de los fondos del Partido, a pesar del hecho que recibía su sueldo de los mismos fondos. Una vez, vació todos los fondos para comprar los votos de los miembros del Comité Central. Uno puede leer lo siguiente en “Memorias de un Socialista Ruso” de T. Alexinskaya (París, 1923): “Según las instrucciones de Lenín, Nikolai Shemashko transfirió todos los fondos del Partido a la cuenta de un comité ficticio. Lenín sobornó a ciertos miembros del Comité Central para que ellos votaran por él.” En una reunión del Departamento Internacional Socialista en Bruselas el 20 de junio de 1914, Georgy Plekhanov dijo, entre otras cosas: “Ulyanov no quiere devolver el dinero del Partido del que se ha apropiado como un ladrón.” (Cita de las minutas.) En Inglaterra, se levantaron cargos contra Lenín por una deuda impaga. En 1907, él había pedido prestado el dinero del fabricante de jabón, Feltz, que había prometido rembolsar, pero no lo hizo. La policía buscaba a Ulyanov.

La policía en Francia también lo buscaba en 1907, por lo que viajó a otros países, incluyendo Suecia. Le debía 10.000 rublos oro a una banda de ladrones que deberían haber recibido armas a través de Lenín. El líder de la banda, Stepan Lbov, fue detenido y colgado. Con esto, Lenín creyó que el problema estaba resuelto. Pero uno de los bandidos vino a exigir el dinero. Lenín huyó, pero fue buscado después por la policía.

También se había apropiado de la herencia del millonario Schmidt, que sumaban 475.000 francos suizos. Haciendo esto, Lenín actuaba de acuerdo con el principio Jesuita- Illuminista que – el fin justifica los medios.

Las personas de pensamiento independiente estarán conscientes que los inmensos crímenes del Partido comunista Soviético nunca podrán repararse. Es igualmente imposible justificar los actos de “camaradas individuales”, como los Lenín entre otros. De hecho, Lenín estaba fascinado con la violencia. Hablaba de la llamada Revolución francesa y ante todo alababa la violencia que había involucrado.

Lenín se extasiaba con la violencia – acostumbraba a lamerse los labios cuando se presentaba la posibilidad de usarla.

Mark Yelizarov, el esposo de la hermana mayor de Lenín, Anna, dijo al camarada Georgi Solomon que Lenín era anormal. (Georgi Solomon, “Lenín y su Familia”, París, 1931.) Charles Rappoport afirmó en 1914, que Lenín era un estafador de la peor clase.

Vyacheslav Menzhinsky llamó a Lenín un político Jesuita, en el periódico en el exilio ruso, Nashe Slovo (París, julio de 1916). Menzhinsky fue nombrado Comisario del Pueblo para los Asuntos Financieros después de la toma del poder Bolchevique. En 1918, fue Cónsul general en Berlín de la Rusia soviética y después, en 1919, tenía posiciones importantes dentro de la Cheka. En 1926, estaba al a cabeza del OGPU (la policía política), una posición que mantuvo hasta 1934, cuando Stalin lo hizo ejecutar.

En 1916, Menzhinsky había declarado abiertamente que el objetivo de los leninistas era suprimir la voz de los obreros. Más tarde se transformó en un infame asesino en masa.

Incluso el sádico implacable León Trotsky llamó a Lenín ‘sicario’ en una reunión del Politburó, porque Lenín, cuando estaba enfadado, acostumbraba a llamar a sus compañeros delincuentes, idiotas, mestizos, ladrones, carroña, delincuentes, parásitos, especuladores … …

El 7 de noviembre de 1990, la televisión sueca mostró un programa sobre el golpe de octubre y sus consecuencias. Había entrevistas de ambos Leninistas – Stalinistas y de los Guardias Blancos. Alejandro Kondratyevich, ex oficial en el ejército ruso zarista, viviendo ahora en París, había visto a Lenín personalmente. Dijo que los ojos de Lenín eran malvados e irradiaban el odio, y que estremecía con el mal y el odio cuando hablaba. Kondratyevich tenía la impresión que Lenín padecía de alguna forma de paranoia.

El escritor ruso Alejandro Kuprin (1870-1938), quién emigró de su patria en 1919 para volver en 1937 describió a Lenín de la siguiente manera: “Bajo, con hombros anchos y flaco.” Pensaba que Lenín era superficial.

El escritor Nikolai Valentinov escribió el libro “El Lenín Menos Conocido” (París, 1972). Él pensó que los feos ojos pequeños de Lenín irradiaban un desprecio penetrante, una frialdad compacta y una maldad sin fondo. Valentinov afirmó que la mirada de Lenín le recordaba la mirada fija de un jabalí enfadado.

El filósofo inglés, Bertrand Russell, sostuvo que Lenín fue la peor persona que había conocido alguna vez. Describió en sus memorias cómo Lenín le habló de los campesinos que había colgado y comenzó a reírse como si hubiese sido un chiste.

Ha sido hecho público en la prensa rusa cómo, cuando Félix Dzerzhinsky (en la realidad Rufin), jefe de la Cheka, le contó a Lenín de la ejecución de quinientos intelectuales importantes en 1918, el gran dictador, en su alegría, comenzó a relinchar como un caballo. Entró en éxtasis y gritaba de satisfacción.

En agosto de 1990, el artista Ilya Glazunov estaba en el programa de televisión más popular de Leningrado, “600 Segundos”, el presentador le preguntó,: “¿Quién cree usted que es el más gran criminal del siglo XX? ” Glazunov contestó: “¿No es obvio? Todos sabemos quién es“. El presentador persistió: “No, no tengo ninguna idea a quien usted se refiere. Dígame, ¿En quién está pensando? ” Glazunov dijo: “en Lenín, por supuesto“.

Muchas personas que conocieron a Lenín personalmente declaran que principalmente era el odio y la crueldad implacable lo que lo alimentaba. Siempre recibió las noticias de ejecuciones con una sonrisa. Deseaba que los allanamientos y arrestos ocurrieran por las noches.

El líder real de la organización terrorista ‘Cheka’ en la realidad, fue Lenín. En el Séptimo Congreso Soviético en diciembre de 1919, Lenín enfatizó que un terror bien organizado era necesario. Explicó que un buen comunista debe ser al mismo tiempo un buen Chekista.

Otro mito afirma que Stalin tomó el poder del así llamado “Concejo de los Obreros” contra el deseo de Lenín. Pero Lenín escribió lo siguiente, ya en 1918: ‘”Todo el poder a los Concejos de los Obreros! fue el eslogan de la revolución pacífica. Ya no es más aplicable“. (Lenín, “Collected Works”, Vol. 25, pág. 156.) Según otro mito, Lenín defendió la democracia y la libertad. Si hubiese tenido un tiempo más largo en el poder, todo habría sido diferente.

Lenín enfatizó ya en 1917 que los obreros no necesitaban ninguna libertad, igualdad o fraternidad. (Lenín, “Collected Works”, Vol. 26, pág. 249.) También dijo que al Marxismo le faltaba ética. La única ética del Marxismo es la lucha de clases. (Lenín, Collected Works”, Vol. 26, pág. 378.) Stalin no se desvió del camino de Leninismo, como se afirmó después. Él desmanteló la NEP por que entonces servía a su propósito. Lenín había dado instrucciones para ese efecto. Gorbachev también actuó de acuerdo a estas pautas.

Lenín escribió: “Si los ataques en el frente de línea fallan, deberemos dar la vuelta y continuar más despacio. Tenemos que aprovecharnos del capitalismo.” Esto fue en 1921 antes del comienzo de la Nueva Política Económica. (Lenín, “Collected Works”, Vol. 32, pág. 318.) Olgerts Eglits, miembro de la Academia de Ciencias Letona, el 17 de abril de 1989, en el periódico Atmoda (El Despertar), declaró que Stalin había seguido los principios Leninistas cuidadosamente. Es probable que todos recordemos los sangrientos eventos que tuvieron lugar en Riga y Vilnius en enero de 1991. Ellos, también, fueron el resultado de la política Leninista.

Entre otros documentos descubiertos en los archivos de Trotsky, había una carta de Lenín al judío Yefraim Shklansky, Comisario del Pueblo para los Asuntos Militares, escrita en agosto de 1920. Lenín supo que en Estonia, voluntarios se estaban uniendo al ejército polaco. El plan era enviarlos a Polonia vía Riga en Letonia. Así que Lenín decidió: “No es suficiente con enviar una protesta diplomática … Use los medios militares, es decir debe castigar a Letonia y Estonia militarmente (siga, por ejemplo, a Balakhovich por la frontera y cuelgue de 100 a 1000 oficiales y personas adineradas)“. Lenín prometió pagar 100.000 rublos por cada persona colgada.

El hábil plan de Lenín era enmascarar a sus terroristas como guardias Blancos de Stanislav Bulak – Balakhovich.

Esta carta fue omitida en “Collected Works” y se publicó por primera vez en Das Landund die Welt No. 4, en Munich en 1984, y también en Rusia después de la caída del Comunismo.

¿No fue un típico truco Leninista hacer a Vytautas Landsbergis responsable de la masacre soviética en Vilnius en enero de 1991? Alejandro Solzhenitsyn ha puesto énfasis que Lenín no tenía virtualmente nada en común con la cultura rusa, ya que el pertenecía a los llamados internacionalistas.

Esa es la razón por la cual emprendió una guerra contra toda forma de cultura nacional. Su política en asuntos nacionales prescribió la fusión de nacionalidades y culturas diferentes. El santo de los bolcheviques escribió en 1919: “Los pueblos se mezclarán. El estancamiento nacional debe cesar.” (Lenín, “Collected Works”, Vol. 20, pág. 55.) Seis años antes, en 1913 había declarado: “De un punto de vista social demócrata, la cultura nacional no debe ser fortalecida, ya que la vida espiritual de toda la humanidad será internacionalizada bajo capitalismo. Bajo el Socialismo se internacionalizará completamente.” (Lenín, “Collected Works”, Vol. 19, pág. 213.) Los sucesores de Lenín han intentado llevar a cabo esta tesis para transformar a Rusia en la ‘cloaca étnica’ sobre la que Marx escribió.

Oleg Agranyants trabajó como secretario del Partido en la comuna soviética en Túnez en 1985. Su libro “¿Qué hay que hacer? O la Tarea más Importante de nuestro Tiempo – Des-leninización de Nuestra Sociedad“, fue publicado en Londres en 1989. Fue realmente sorprendente cuán vehementemente él desenmascaró a Lenin.

Oleg Agranyants afirmó, entre otras cosas, que Lenín confió en Stalin completamente. Stalin, entretanto, sentía un desprecio por Nadezhda Krupskaya.

Stalin incluso la amenazó de la siguiente manera: “¡Si es necesario, diremos que la esposa real de Lenín era Stasova!“. Stalin probablemente tenía una buena razón para hacer esta declaración, ya que la famosa Bolchevique judía, Yelena Stasova, mejor conocida por su dirección del MOPR o Ayuda Roja, afirmó muchas veces en sus 93 años, que Lenín había usado su nombre, Lena, como su seudónimo.

La primera vez que Vladimir Ulyanov se hizo llamar Lenín fue en diciembre de 1901. En su libro, Oleg Agranyants se lamenta que el nombre de la amante de Lenín fuese Lena y no Varya. Entonces, en lugar del Marxismo-leninismo, nosotros habríamos tenido Marxismo-Varvarism (Marxismo-barbarismo).

Krupskaya nunca llamó a su marido Lenín. Antes que los Bolchevique tomaran el poder, ella firmó todos los documentos como Ulyanova. Después de la introducción de la dictadura roja ella firmó como Krupskaya. El nombrado testamento de Lenín en dónde describía a Stalin con duras palabras y no lo recomendaba para la dirección, es de hecho una falsificación trivial. Krupskaya escribió esta carta. Durante este período, la salud de Lenín era tan penosa que a veces olvidaba su propio nombre. El tirano, padecía un progresivo decaimiento mental y físico, ya no era capaz de dictar una carta. El Politburó supo esto y por consiguiente nunca tomó esta carta en serio. También por su lenguaje, difería de las otras notas y escritos de Lenín .

Si se estudian los primeros escritos de Lenín, pueden encontrarse sólo dos o tres documentos en que no alaba a Stalin, mientras que era sumamente severo con sus otros colaboradores. Siempre tenía algo desagradable que decir sobre Trotsky o Kamenev o Zinoviev o Bukharin. Tal como el lector habrá notado, no se refrenaba particularmente en su modo de expresión. Stalin nunca hizo algo, divergente de las opiniones de Lenín o sus escritos.

Fue Lenín, no Stalin quien comenzó a deportar a los familiares de sus antagonistas políticos. Debe apuntarse aquí que la toma de rehenes fue una política estatal que había sido planeada por Lenín y Trotsky y no simplemente un resultado de la crueldad de despiadados terroristas individuales. Fue Lenín quien comenzó las expediciones de saqueos y asesinatos masivos. Lenín incluso ordenó ejecutar a todas las personas sin hogar, en el acto.

Stalin siguió el mismo modelo. Sólo siguió el decreto de Lenín de enero de 1918, que exhortaba que Rusia fuese purgada de todo bicho posible para un futuro previsible.

Yo podría mencionar aquí que, la actitud de Stalin hacia los valores culturales fue algo más apacible que la de Lenín. No hubo por supuesto, ningún desvío de la verdadera doctrina Leninista. Stalin quería parecer democrático. Por ello introdujo el llamado a elecciones generales por razones demagógicas. En contraste, Lenín había dicho que el pueblo no tenía nada que opinar en esta materia, ya que él, Lenín, había previsto todo.

Stalin, también era de la opinión que todo lo sabía mejor que nadie. Stalin re-introdujo la tradición del árbol de Año Nuevo y en 1942 permitió el uso de las camisas del ejército zarista (gimnastyorka) … Lenín había despreciado esas cosas.

Stalin no ascendió al trono por el mismo. Fue Lenín quien le hizo Secretario General del Comité Central, ya que Trotsky no deseaba ser visto en esta posición pública debido a su origen evidentemente judío. Stalin fue un digno seguidor de la herencia Leninista hasta que Lazar Kaganovich lo envenenó en 1953.

Por supuesto, Stalin fue el tirano más sangriento en la historia de la humanidad, pero simplemente estaba siguiendo el camino Leninista. Stalin fue el verdugo que ejecutó las sentencias del Juez Lenín y llevó a cabo sus planes de esclavitud. Una vez más es posible citar una orden correspondiente de Lenín: “Comience una implacable campaña de terror y guerra contra los granjeros y otros elementos burgueses que están escondiendo un exceso de grano.” Un secreto particularmente oscuro sobre Lenín permaneció escondido hasta el fin de los años noventa. Esto es evidente de su correspondencia con su camarada de Partido y hermano Masónico, Grigori Zinoviev (en la realidad Radomyslsky). Lenín le escribió a Zinoviev el 1º de julio de 1917: “¡Grigori! Las circunstancias me han obligado a que deje Petrogrado en seguida… Los camaradas sugirieron un lugar. Es tan aburrido estar solo… Ven y únete a mí y pasaremos días maravillosos juntos, lejos de todo … ” Zinoviev escribió a Lenín: “¡Estimado Vova! Usted no me ha contestado. Usted se ha olvidado probablemente de su Gershel [Grigori]. He preparado un agradable escondite para nosotros… es una casa maravillosa dónde viviremos bien y nada perturbará nuestro amor. Viaje aquí en cuanto usted pueda. Estoy esperando por usted, mi pequeña flor. Su Gershel.” En otra carta, Zinoviev quiso estar seguro que Lenín no estaba durmiendo con otros hombres en su casa. Él acabó su carta enviando un beso Marxista a su Vova. Él sugirió que nada debería esconderse de la esposa de Lenín, Nadezhda Krupskaya, y le recordaba la primera vez que ella los había sorprendido. (Vladislav Shumsky, “Hitlerismo es Terrible, pero el Sionismo es mucho Peor”, Moscú, 1999, pág. 47.) De esta forma los dos hermanos Masones practicaron el amor de David por Jonathan. Quizás esto hace más fácil para nosotros entender por qué los francmasones son tan perspicaces en apoyar la “liberación” homosexual”.

Al hombre soviético no se le permitió ser independiente del estado, incluso en los alimentos. Stalin se aseguró para finalmente acabar con esto, implementando la colectivización masiva. En esto, él seguía también las órdenes de Lenín.

Lenín había dicho que un granjero independiente, que tenía un exceso de granos era un peligro para la revolución social. (Lenín, “Collected Works”, 2da edición, Vol. 19, pág. 101.) Pero igual que un loro, Stalin repitió que deben tomarse medidas contra los granjeros, igual que contra los burgueses, si ellos obtuviesen una buena cosecha, para proteger la revolución social.

Es comprensible entonces, porqué las personas contaban este chiste: A Radio Yerevan se le preguntó : “¿Por qué existe siempre escasez de alimentos en la Unión Soviética?” Radio Yerevan contestó: “Porque el Palacio Invernal fue tan mal defendido“.

Lenín supo que la mayoría del pueblo ruso estaba contra su Partido sanguinario.

Por consiguiente él emprendió una terrible guerra contra ese pueblo, para esclavizarlo por medio de eslóganes justos pero sin sentido. Su sucesor continuó esta guerra terrible, pero usó métodos diferentes. Vladimir Ulyanov-Lenin supo que el poco talentoso Stalin seguiría sus órdenes a la carta.

También fue Lenín el que creó los problemas entre las diferentes naciones.

El 21 de febrero de 1921, entregó el Kars armenio y Ardagan a Turquía a cambio del pueblo de Batumi. Stalin no pudo dar Nagorno-Karabakh a Azerbaidjan sin el permiso de Lenín. Lenín no hizo un secreto del hecho que él, tal como los turcos judíos gobernantes, detestaba a los armenios.

El ingrato Lenín incluso persiguió a sus aliados, sobre todo a los Social- Revolucionarios en la izquierda, que estaban preparados para apoyarlo en todos de todas las formas y maneras y que entraron en su gobierno en diciembre de 1917. Lenín ordenó que su líder, María Spiridonova, fuese encarcelada un año después de la toma del poder.

Stalin la hizo ejecutar 1941. Muchos de aquellos que ayudaron a Lenín tuvieron muy mal fin.

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