La Ayuda Norteamericana a la Unión Soviética

La Ayuda Norteamericana a la Unión Soviética
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revolucion-rusa-2El 15 de agosto de 1871, el General norteamericano Albert Pike, que era un líder masón de alto nivel, escribió una carta al líder del Illuminati, el italiano Giuseppe Mazzini. En esa carta, le describía su asombroso plan, incluyendo la destrucción del Imperio ruso.

El camino de los Bolcheviques al poder fue pavimentado financieramente por Jacob Schiff, Paul Warburg, John Rockefeller, Franklin van der Lip, John Pierpoint Morgan Jr. (quién le entregó por lo menos un millón de dólares a Lenín) y William Averell Harriman de los Estados Unidos de América. Hubo también fuerzas similares en Europa con los mismos objetivos. Allí, el inglés Gran Maestro de la Masonería, Alfred Milner y la familia Rothschild apoyaron a los Bolcheviques. La Unión Soviética comenzó a usar el estandarte rojo de los Rothschilds como símbolo oficial del Socialismo-Comunismo.

Hay unos pocos libros escritos por investigadores honestos, incluyendo el libro de Antony Sutton “Wall Street y la Revolución Bolchevique” y el libro de Gary Allen “Nadie se atreve a llamarle Conspiración” que exponen los círculos financieros que ayudaron a los Bolcheviques a permanecer cueste lo que cueste en el poder. Sin este apoyo financiero habría sido imposible para ellos permanecer en la silla; La Rusia los habría tirado rápidamente fuera.

El Doctor en Economía, Anthony C. Sutton, se pasó varios años recolectando los documentos para demostrar esto. El material que él encontró fue publicado en una serie de libros, incluyendo el trabajo gigante en tres tomos “La Tecnología Occidental y el Desarrollo Económico Soviético”, publicados por el Instituto Hoover. También ha publicado otros dos libros importantes sobre el asunto: “El Suicidio Nacional” y “El Mejor Enemigo que el Dinero puede Comprar.” El embargo comercial norteamericano fue simplemente una gigantesca farsa. El estado soviético totalitario y completamente ineficiente nunca habría podido sobrevivir sin la ayuda externa. La historia de China antigua nos proporciona un ejemplo de un estado similar. En el año 8 D.C., un importante oficial, Wang Mang, usurpó el poder y se proclamó emperador después de un año.

Intentó ganar el control de la economía con la ayuda de reformas radicales (la mayoría socialistas). Wang Mang fortaleció al gobierno central con la característica disciplina y severidad Oriental. Nacionalizó la propiedad y prohibió la venta de esclavos. La situación económica se deterioró catastróficamente. En el año 17, los campesinos habían tenido suficiente y habían comenzado una revuelta para deponer a Wang Mang. Tuvieron éxito y lo mataron como a un perro rabioso.

Anthony Sutton enfatizó que el 95 por ciento de la tecnología soviética venía de los Estados Unidos de América o de sus aliados. Su conclusión era que los Comunistas no habrían podido permanecer en el poder, ni siquiera un solo día sin esta ayuda. Los Bolcheviques habrían indudablemente perdido la guerra civil de cuatro años de duración, a menos que occidente les hubiese ofrecido ayudarles. Fue por ello que los aliados organizaron la llamada intervención.

El congreso de EEUU mientras destinaba miles de millones de dólares para la defensa contra el Comunismo, al mismo tiempo le entregaba más de seis mil millones de dólares en ayuda directa tanto militar como económica a los Comunistas. Aviones cazas F-86 equipados con radar con un valor sobre 300.000 dólares cada uno, fueron vendidos al dictador comunista de Yugoslavia por 10.000 dólares. La Administración Eisenhower aprobó esto.

(“Informe,”Ayuda Norteamericana al Exterior”, Agencia USA para Int. Dev., 21 de marzo de 1962.)

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