Línea Hepática y del Estómago

Línea Hepática y del Estómago
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Esta línea no sólo corresponde al Hígado, como su nombre lo indica, sino también al Estómago y al aparato digestivo, en general. Ella nace junto al montículo del pulgar, a menudo unido con la de la Vida, y desde allí se dirige hacia el nacimiento del dedo meñique.

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Cualquiera otra línea que faltase en una mano, de estas principales que ahora voy describiendo, como la de la Cabeza o Corazón, por ejemplo, fuera sin duda alguna, una mala señal; no sucede así, sin embargo, con la que en este momento nos ocupa, que, en las mejores constituciones y en individuos de excelente aparato digestivo, suele faltar. Su falta es señal; siempre y muy segura, de buena digestión; lo cual, por otra parte, se comprende es una de las mayores garantías de la buena salud. Cuando esta línea aparece normal, no muy marcada, señala una salud deficiente, pero gran resistencia, aunque la de la Vida fuese débil.

Los que tienen esta línea prolongada sobre el monte de la Luna, están expuestos a frecuentes enfermedades, a la neurastenia y a sufrir manías de enfermedad; suelen tenerla así los enfermos imaginarios de Moliere, que se creen siempre enfermos de lo que en realidad están.

El grado de debilidad con que aparezca indica el grado de mala digestión; es decir que cuanto mas débil, peor será la digestión del individuo. Si tiene forma de espiral, indica con frecuencia cólicos y otros ataques semejantes. Si se encuentra interrumpida a intervalos, terminando en puntas, indica atonía en el funcionamiento del hígado.

Cuando aparece duplicada o triplicada, indica también mal funcionamiento del hígado y estado enfermizo del aparato digestivo. Si está manchada o cortada por la Línea de los Venenos, es señal de autoenvenenamiento por metabolismo defectuoso.

Las enfermedades de los riñones producen en esta línea interrupciones frecuentes; si éstas se encuentran coloreadas de amarillo o morado, se trata de enfermedades de la bilis.

El color oscuro hacia su base, indica dolores de cabeza frecuentes.

La arteriosclerosis la hace aparecer pálida, sin brillo y un tanto ancha. Si de esta línea parten otras pequeñas, es señal de congestión. Las cadenas o arborizaciones en esta línea, denuncian siempre una constitución débil. Si hay arborizaciones hacia la eminencia del dedo meñique, debe el sujeto descansar de sus trabajos de orden moral, puesto que esta señal es indicio de que los nervios están cansados y piden reposo.

Si en estas mismas arborizaciones apareciese un punto oscuro, sería señal de que debíamos prevenimos contra la parálisis.

Manchas en esta .línea, indican tifus.

Si nace en la eminencia del pulgar, indica afecciones venéreas, y si está rodeada de varios puntos blancos o coloreados, sífilis.

Estas mismas señales en las mujeres, son frecuentemente indicio de fiebre puerperal.

Si se encuentra formada puramente de ramas, su poseedor debe tener cuidado con los contagios; pues no solo será propenso a ellos, sino que también contagiará a otros fácilmente.

El que las ramificaciones se dirigieran al montículo del dedo medio, sería señal de reuma; y si hubiese además puntos obscuros o círculos, podríamos suponer que se tratara de afecciones de los huesos. Si, por el contrario, las ramificaciones se dirigen a la eminencia del anular, habrá probablemente afecciones de fácil curación.

Puntos encarnados en estas ramificaciones, darían un toque de atención hacia un posible envenenamiento de la sangre; y los mismos puntos de más obscura coloración, nos prevendrían de una próxima fiebre tifoidea.

Si las ramificaciones se inclinasen hacia el montículo del dedo meñique, sería una señal bastante segura de tifus; y si a esto acompañase coloración azul, habría ataques cerebrales.

La ramificación terminada en el llamado Monte de Marte, que, según dijimos, es una eminencia también al pie del dedo meñique, algo más abajo que el de Mercurio, indicaría cáncer o tuberculosis de los intestinos. En el primer caso, ha de haber una isla en la Línea de la Vida.

Si las ramas fuesen – al Monte de la Luna, sería señal de que el sujeto había sufrido paludismo, y que no se encontraba aún completamente curado.

Cuando esta línea forma con la de la Cabeza y la de la Vida un triángulo bien definido en la palma de la mano, sobre todo cuando las tres líneas se muestran claras y francas, puede estar seguro el sujeto, de una constitución armónica, llena de salud y robustez.

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