El Objetivo de Hitler

El Objetivo de Hitler
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ig-farbenDespués de años de investigación, el historiador suizo, Wolfang Hanel, pudo mostrar que la información recibida por el ex gauleiter Hermann Rauschning, respecto a las intenciones secretas de Hitler, fueron inventadas.

De hecho no se había reunido con Hitler “más de 100 veces”, tan solo cuatro veces y nunca a solas. Las citas que Rauschning aseveraba que era de Hitler realmente procedían de diversas fuentes, entre ellas Ernst Junger y Friedrich Nietzche. La historia de cómo Hitler fue visitado por demonios en la noche fue tomada de una novela corta escrita por Guy de Maupassant.

El propósito de los libros ampliamente distribuidos de Rauchsning “Hitler Speaks” (Londrés, 1939) y “The Voice of Destruction” (Londres, 1940), era el de inflamar la opinión pública en muchos países, sobre todo en los Estados Unidos, para hacer la guerra contra Alemania. La mente detrás de todo este proyecto era el periodista judío-húngado, Emery Reves, quien dirigía un despecho de propaganda anti-alemán en París en los años 1930s.

Reves luego escribió un libro, “The Anatomy of Peace” (La Anatomía de la Paz), que contenía la propaganda Illuminati habitual de que las naciones debían ser desmembradas y un gobierno mundial debía establecerse.

Los hallazgos sensacionales de Wolfang Hanel fueron publicados en 1983 en la revista de revisionismo histórico “Journal of Historical Review”. Dos años después, dos periódicos alemanes influyentes, Die Zeit y Der Spiegel, admitieron que Hanel estaba en lo cierto. En un extenso artículo, Der Spiegel escribió que el libro de Rauschning “Hitler Speaks” era una falsificación, una distorsión de principio a fin… “Hanel no sólo prueba que era falso, profundiza para demostrar la forma en que esta maquinación fue rápidamente inventada y cuáles ingredientes fueron mezclados”. (Der Spiegel, 7 de septiembre de 1985).

Tenemos acceso a varias fuentes originales que revelan la clase de sociedad socialista que los Nazis de verdad pretendían construir.

Joseph Goebbels enfatizó en su libro “Bolshevism in Theory and Practice” (Berlin, 1936) que “nuestra lucha contra el bolchevismo no es una lucha en contra, sino al contrario una lucha por el socialismo, una lucha inspirada por la convicción profunda de que el verdadera socialismo solamente puede realizarse si el vástago más vulgar y más comprometedor del socialismo… es eliminado primero”.

El no pretendía defender los intereses antisocialistas y capitalistas, sino que los Nazis se vieron forzados a hacerlo de todos modos.

El judío masón de alto rango, Max Warburg, estaba detrás de las políticas de Hitler.

Ya en 1926, Joseph Goebbels soñaba con una alianza entre los Nazis y los comunistas con el propósito de resolver los problemas sociales.

Muchos miembros del SA fueron excomunistas quienes estaban descontentos con el desempleo presente. En extensos artículos en el Nationalsozialistische Briefe y en Volkischer Beobachter, Goebbels había defendido a la Rusia soviética, llamando a Lenin un libertador de la nación. En su opinión, los judíos bolcheviques principales en Europa occidental estaban practicando la explotación económica.

En 1928, él hizo un discurso (vía Zentral Sprechabend) a los grupos de Múnich, donde según un reporte publicado en la prensa nazi, él declaró: “Se nos acusa de usar métodos marxistas en Berlín. Desde luego que peleamos usando métodos marxistas. Estos métodos son simplemente los mejores y los únicos apropiados, si deseamos conquistar a las masas. Tan solo necesitamos mejorar nuestra práctica un poco. No sólo nos estamos enfocando en ciertas clases, sino que en todo el pueblo alemán.” (“Adolf Hitler”, por el periodista judío Konrad Heiden, Zurich, 1936) De esta forma, el pueblo alemán fue seducido para aceptar ideas Illuminati bajo un nuevo disfraz. Los métodos marxistas (los cuales son Illuminati) que tan bien sentaron a los comunistas masónicos como a los nazis masónicos, nunca pueden ser apropiados para gente completamente desarrollada. Goebbels fue citado por declarar abiertamente: “¡Lenin es mi ídolo!” (Der Spiegel, No. 46, 1986).

Goebbels estaba impresionado con la película propagandística de Sergei Einsenstein “The Battelship Ptyomkin”. Él enfatizó: “Una persona que no tenga una visión fija del mundo, podría convertirse en un bolchevique por medio de esta película”. Ernst Niekisch incluso encontró lo que él llamaba nacional-bolchevismo.

En noviembre de 1932, los nazis dirigidos por Goebbels cooperaron abiertamente con los comunistas en la organización de la huelga de los trabajadores del transporte en Berlín. Esto fue desaprobado por los capitalistas alemanes (Kay Glans, “Nazism and Big Business in New Light” / “Nazismen och storkapitalet i nytt ljus”, Svenska Dagbladet, 2 Julio de 1987). Hitler también condenó esta acción.

Los Nazis deseaban construir un “estado popular sobre la base del socialismo” (de un panfleto distribuido durante la campaña electoral de 1932). En esta Volksgemeinschaft (alianza popular) el proletariado y la clase media habrían de fusionarse. Los socialistas suecos también deseaban construir un estado de bienestar que originalmente se basaba en los principios de pureza racial. El líder masón sociliasta Hjalmar Branting fundó el Instituto para Estudios Raciales en 1922.

Los nacional socialistas alemanes también deseaban introducir una economía libre de intereses bancarios. Los préstamos o la usura bancaria y de todo tipo serían castigados con la muerte.

La gente de la Alemania Nazi estaba organizada como seres colectivos.

Los comunistas alemanes orientales usaron el mismo sistema después de la Segunda Guerra Mundial. Hitler aprendió de Lenin. Esta es la razón por la cual el SS comenzó a combinar el control estatal de la economía con el sistema de campos de concentración. Había comisarios en Alemania así como en la Unión Soviética y en Francia durante la “Gran Revolución” de 1789-1793.

El socialismo de Hitler era del mismo carácter que el de Lenin.

Goebbels enfatizó que un socialista tenía que abandonar su individualismo por el bien común. Hitler también aprendió de Stalin. Para fortalecer el poder del partido y el control del estado sobre la economía, planes cuatrienales fueron introducidos (Stalin usaba planes quinquenales desde 1929). Estos planes eran similares al New Deal de Roosevelt.

En el Tercer Reich, el control de la economía era tan estricto que uno podía hablar de otro tipo de economía planificada después de 1936.

El término “El Tercer Reich” expresaba la creencia de los Nazis de que dos eras serían remplazadas por una tercera y eterna, donde la dicotomía derecha-izquierda sería remplazada por una tercera alternativa, una opción nacional y social. El término adoptado por el escritor alemán, Arthur Moeler van den Bruck en su libro “El Tercer Reich” (“Das dritte Reich”, 1923). Durante la guerra. Hitler desmitió el término e incluso prohibió su uso.

Hitler utilizó con astucia la difícil situación económica en Alemania.

El país estaba sufriendo daños colosales de acuerdo con el Tratado de Versalles. Cada año Alemania tenía que pagar 132 millones de marcos en oro, lo cual correspondía al 25 por ciento del valor exportado. De hecho, el 20 por ciento era visto como el límite absoluto para evitar la bancarrota. Hitler prometió anular el Tratado de Versalles.

La posición alemana se deterioró todavía más después de que Francia y Bélgica mostraran poca paciencia al reclamar su parte por los daños de la guerra. Sobre este punto ocuparon el área de Ruhr, pretendiendo así usar la fuerza para obtener lo más que pudieran. Wall Street (Douglas Dillon, Harris, Speyer, Kuhn, Loeb y otros) por consiguiente otorgaron a Alemania un préstamo de 800 millones de dólares. El dinero fue usado para construir las gigantescas empresas IG Farben (Internationale Gesellschaft Farbenindustrie), la cual era controlada por Rothschild, Warburg y Vereinigte Stahlwerke.

Louis Rothschild fue un hombre prominente en Chicago en los 1890s. Él pertenecía a la Gran Logia del Rito Masónico Escocés y había alcanzado el grado 32. Lord Lionel Walter Rothschild se convirtió en un masón mientras estudiaba en Oxford. Él fue reclutado por Lord Alfred Milner, el líder de la Mesa Redonda.

Paul Warburg se había casado con Nina Loeb, hija del banquero Salomon Loeb. Kuhn, Loeb & Co., fue la empresa financiera más influyente de los Estados Unidos a inicios de los 1900s. El hermano de Paul, Félix Warburg, se casó con Frieda Schiff, cuyo padre era el notorio Jacob Schiff. Schiff, un dirigente Sionista, era el propietario principal de Kuhn, Loeb & Co. Él había ayudado a financiar a Lev Trotsky cuando los bolcheviques tomaron el poder. Antes de eso, él había ayudado a Alexander Kerensky (cuyo nombre real era Aron Kiirbis) a llegar al poder. Jacob Schiif había llegado al punto de ordenar a Lenin que ejecutara a la familia del zar de Rusia, como quedó demostrado por un telegrama que envió a Lenin.

Controlar un gobierno recibiendo préstamos de bancos privados extranjeros es bastante fácil. De acuerdo a Antony Sutton, varias empresas financieras judías – Dillon, Read & Co., Harris, Forbes & Co. y National City Company – fueron los principales impulsores detrás del establecimiento de IG Farben y Verinigte Sthalwerke (Antony Sutton, “Wall Street and the Rise of Hitler”, Sudbury, 1976, p. 163).

Juntas estas empresas producía el 95 por ciento de los explosivos usados por los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

IG Farben jugó un papel importante en la financiación de los Nazis, a pesar de que Hitler llamar a la empresa “una organización internacional judía”. Max Warburg, uno de los principales accionistas, instruyó a otros judíos notables para que no la boicotearan o hicieran protestas contra la persecución de los judíos por parte de Hitler, de acuerdo al historiador Anton Chaitkin.

La familia Warburg había contribuido después de todo de manera considerable a la creación del Banco Central Estadunidense, mejor conocido como el Sistema de la Reserva Federal, en 1913.

IG Farben se consolidó como la industria química más importante del mundo, fabricando de todo desde armamento hasta medicinas. Ya  para 1928 la empresa decidió apoyar a Adolf Hitler y a su programa. La administración de la empresa estaba constituida en su totalidad por masones.

IG Farben suministró el gas de cloro durante la Primera Guerra Mundial.

Esta empresa había desarrollado planes durante la Segunda Guerra Mundial para fluorizar a la gente en los países ocupados, ya que habían descubierto que la fluoración causaba daño ligero en cierta parte específica del cerebro. Este daño tenía un efecto muy particular. Hacía más difícil para la persona afectada que pudiera defender su libertad, por lo que se volvía más dócil hacia la autoridad.

IG Farben comenzó a apoyar oficialmente a Hitler en 1931. En el otoño de 1932, al menos 400,000 marcos fueron pagados a los Nazis por cuenta del presidente de IG Farben, Carl Bosch (Joseph Borkin, “Hitler and IG Farben”, 1978). IG Farben también brindó apoyo financiero al SS de Himmler, así como hicieron grandes empresas estadunidenses como ITT y General Motors.

El 4 de febrero de 1999, el Deutsche Bank fue forzado a abrir sus archivos de la era Nazi. El Deutsche Bank admitió haber financiado el campo de concentración de Auschwitz y el esfuerzo militar Nazi a cuenta de IG Farben.

La empresa de propiedad judía, IG Farben, dio 70 millones de reichmarks en total a los Nazis. Sin la contribución judía de IG Farben, los Nazis jamás habrían podido actuar de manera tan efectiva como hicieron. IG Farben estaba feliz de usar a los prisioneros de Auschwitz para probar sus medicinas.

En su libro “All Honourable Men” (Boston, 1950), James Stewart Martin, reveló que la planta de IG Farben cerca de Colonia evitó ser alcanzada por las bombas durante la Segunda Guerra Mundial. Esto es obvio ya que los edificios vecinos fueron totalmente demolidos por las bombas. Tampoco las plantas de Ford y de United Rayon en el Rin fueron bombardeadas. John Foster Dulles, así como Allen Dulles (CFR) estuvieron involucrados en la financiación de Hitler (ibid, p. 51). Todas las empresas alemanas propiedad del cártel Germano-Estadunidense se libraron de los bombardeos.

Las oficinas principales de IG Farben quedaron intactas después de los bombardeos estadunidenses en Hanover, aun cuando grandes porciones de la ciudad fueron destruidas. Los pilotos estadunidenses recibieron instrucciones de evitar los edificios, los cuales eran la columna vertebral de la maquinaria de guerra alemana. Después de la guerra, IG Farben se convirtió en tres empresas: Hoechst, Bayer y BASF (Frankfurter Allgemeine, 6 de febrero de 1999).

La divulgación de esta información fue desviada dando prioridad a noticias sobre la temporada de carnaval en Alemania. La oportunidad para perseguir judicialmente a prominentes masones detrás de Hitler jamás fue explorada. Pero los documentos ¡están todavía ahí! Incluso las empresas están todavía ahí, aunque bajo distintos nombres. ¿Por qué estas empresas propiedad de judíos jamás fueron llamadas para reparar económicamente por los daños?

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