Trotsky en el Extranjero

Trotsky en el Extranjero
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trotsky-4Ni Trotsky ni Parvus se quedaron en Siberia. Los dos escaparon. Parvus terminó en Turquía dónde se transformó en un hombre de negocios. Trotsky escapó el 20 de febrero de 1907 y vivió primero en Viena y después en Ginebra dónde, de vez en cuando discutía las perspectivas de la Judería con el líder Sionista Chaim Weizmann. Parvus apoyó a Lenín y a Trotsky financieramente.

Incluso pudieron vivir con Parvus en Munich por un período corto. Lenín también consideraba a Parvus como su maestro, aunque llegó a odiarlo en el futuro.

Parvus se hizo especialmente rico durante la Guerra de los Balcanes (1912-13).

Traficaba de todo, desde granos hasta condones. Solamente en el tráfico del carbón obtuvo 32 millones de coronas danesas en oro.

Lenín y Trotsky tomaron parte en una conferencia Masónica en Copenhague en 1910, dónde fueron discutidas las posibilidades de socializar Europa. (Franz Weissin, “Der Weg zum Sozialismus” / “La vía al Socialismo”, Munich, 1930, pág. 9.) Trotsky trabajó como corresponsal de guerra en los Balcanes durante 1912. Fue Parvus quién hizo los arreglos de esta oportunidad para él.

Durante la Primera Guerra Mundial, Trotsky vivió en Francia pero después actuó contra los intereses de ese país. Había entre otras cosas, publicado artículos agitadores en el periódico del exilio, Nashe Slovo, que había fundado junto con L. Martov (Julius Zederbaum). El 15 de septiembre de 1916, el periódico fue suprimido y al día siguiente, Trotsky fue deportado a España. Después de unos días fue arrestado en Madrid.

Le enviaron a Cádiz, luego a Barcelona dónde fue puesto a bordo del buque a vapor Monserrat y enviado a los Estados Unidos. Llegó a Nueva York el 13 de enero de 1917. Muchos de sus colaboradores judíos (Grigori Chudnovsky, Moisei Uritsky y otros) también habían logrado alcanzar Nueva York.

En Nueva York, Trotsky escribió un par de artículos para un pequeño e insignificante periódico marxista, Novy Mir, que había sido fundado por sus camaradas judíos Mikhail Weinstein y Brailovsky. Nikolai Bukharin (en la realidad Dolgolevsky) trabajaba en la oficina editorial, junto con V. Volodarsky (en realidad Moisei Goldstein) y otros judíos.

Trotsky también dio unas conferencias. A pesar del hecho que el periódico no podía pagar derechos de autoría normal, Trotsky y su familia vivían en una casa lujosa en el Bronx (con la renta pagada de antemano por tres meses). Una limusina con chofer se le entregó a él y su familia para su libre uso (Antony Sutton, “Wall Street y la Revolución Bolchevique”, Morley, 1981, pág. 22).

Trotsky fue oficialmente a los Estados Unidos para preparar la organización de la “revolución de los obreros” en Rusia. (Robert Payne, “Vida y Muerte de Trotsky”, Londres, 1978.) Él se reunió con varios comunistas/anarquistas judíos en Nueva York (Emma Goldman, Alejandro Berkman y otros).

En los archivos del Departamento de Estado hay un documento, el No.

861.00/5339 que revela cómo Jacob Schiff, que era una persona muy influyente dentro de la organización Masónica B’nai B’rith y sus compañeros Félix Warburg, Otto Kahn, Mortimer Schiff, Isaac Seligman y otros, habían diseñado ya los planes en 1916 para derrocar al Zar ruso.

En abril de 1917, fue el propio Jacob Schiff quién oficialmente confirmó, que fue a través de su ayuda financiera a los revolucionarios, que el Zar había sido forzado a abdicar, después de lo cual, un gobierno Masónico había llegado al poder (Gary Allen, “Nadie se Atreve a llamarlo Conspiración”, 1971).

Al mismo tiempo, Alexander Kerensky recibía un millón de dólares de Jacob Schiff.

(Enciclopedia del Conocimiento Judío, artículo “Schiff, Nueva York, 1938.) En la primavera de 1917, Jacob Schiff empezó a financiar a León Trotsky para llevar a cabo “la segunda fase de la revolución”, según el Dr. Antony C. Sutton.

El Coronel Edward M. House, un poderoso Illuminatus en Norteamérica, logró que el Presidente Woodrow Wilson extendiera rápidamente un pasaporte norteamericano para Trotsky, para que él pudiera regresar a Rusia y continuar la “revolución.” En Nueva York, el 27 de marzo de 1917, Trotsky de 37 años, con su familia y 275 terroristas y aventureros internacionales se embarcaron en la nave Kristianiajjord hacia Europa para completar la “revolución” en Rusia.

Varios criminales, judíos-norteamericanos y brokers de Wall Street también los acompañaron.

Había algunos holandeses también a bordo, según el comunista norteamericano Lincoln Steffens, ellos eran los únicos a bordo que no tenían nada que hacer con la travesía a Rusia.

El 3 de abril de 1917, cuando el Kristianiajjord se detuvo en Halifax, Nueva Escocia, la policía fronteriza canadiense arrestó a León Trotsky, a su esposa y sus dos niños, así como a otros cinco “socialistas rusos” (Nikita Mukhin, Leiba Lishelev, Konstantin Romanenko, Grigori Chudnovsky, Gerson Meli – chansky).

Los canadienses creían que Trotsky era alemán, ya que hablaba el alemán mejor que el ruso. No hablaba inglés. Los cercanos camaradas de Trotsky, Volodarsky y Uritsky se quedaron a bordo.

Trotsky fue arrestado debido a un telegrama que se había enviado desde Londres el 29 de marzo de 1917. Este revelaba que Bronstein-Trotsky y sus compañeros socialistas iban camino a Rusia para comenzar una revolución contra el gobierno. Trotsky había recibido 10.000 dólares de los alemanes para este propósito. (Antony Sutton, “Wall Street y la Revolución Bolchevique”, Morley, 1981, pág. 28.) De hecho, en la revisión de Trotsky, la policía encontró los 10.000 dólares. Explicó que el dinero venía de los alemanes pero no hizo ningún comentario extenso en la materia. Los canadienses sospecharon que Trotsky colaboraba con los alemanes.

El Dr. D. M. Coulter informó a Willoughby Gwatkin Mayor General del Departamento de Defensa en Ottawa que “estos hombres han sido hostiles a Rusia debido a la forma como han sido tratados los judíos.” Las autoridades británicas estaban informadas que el Staff de Generales alemanes de 1915 habían financiado a Kerensky, a Lenín y algunos otros ciudadanos rusos. Pero también pareciera que Trotsky recibió dinero de esta fuente ya en 1916. El servicio secreto militar canadiense estaba convencido que Leiba Bronstein estaba actuando bajo instrucciones alemanas.

De pronto llegó una contra-orden para liberar a Leiba Bronstein y sus camaradas desde la Embajada británica en Washington. La Embajada había recibido una solicitud del Departamento de Estado en Washington para que soltaran a Bronstein-Trotsky como ciudadano norteamericano con pasaporte norteamericano.

Washington exigió que los canadienses debían ayudar a Bronstein de todas las formas que fuesen posibles. ¡Así de poderosos eran sus amigos! Según las explicaciones norteamericanas, era Kerensky quién quería libre a Trotsky.

Trotsky fue liberado después de cinco días. Los canadienses se disculparon por interrumpir la travesía de Trotsky.

Después, todo lo que fue posible fue hecho para esconder esta situación del público canadiense (sobre todo después de 1919), ya que las autoridades sabían que ellos habían, por el hecho de soltar a Trotsky, prolongado la guerra mundial durante casi un año, de acuerdo con MacLean. El gobierno canadiense es por consiguiente responsable de las muertes y lesiones innecesarias de soldados y civiles. Pero la verdad siempre sale a la luz, antes o después.

Todos estos documentos en los archivos nacionales canadienses están ahora disponibles para los investigadores.

De esta manera nosotros podemos ver que las imputaciones de Stalin contra Trotsky tenían algo de fundamento. Trotsky fue acusado entonces de haber trabajado como agente pagado en nombre del capitalismo internacional. Los documentos canadienses ahora dados a conocer, muestran que esta imputación era bastante correcta.

Después veremos cómo Trotsky sirvió concientemente a los intereses de Alemania y por ello mismo Rusia fue dañada.

El artículo de Winston Churchill “Sionismo Contra Bolchevismo” publicado el 8 de febrero de 1920 en el Illustred Sunday Herald, él declaró que Trotsky pertenecía a la misma conspiración judía que había comenzado con Spartacus-Adam Weishaupt.

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